Sembrando curiosidad

sembrando la curiosidad

Dice el refrán que la curiosidad mató al gato, ¡vaya! pero también dice otro que éste tiene siete vidas. Menos mal. Nosotrxs sólo una (por lo menos aquí, y que sepamos) y creo firmemente que debería estar pilotada por una curiosidad infantil, sin barreras ni tapujos.
Como mi pasión es la naturaleza, de la que nunca dejaré de aprender, aprovecho cada momento que puedo para sembrar curiosidad por este nuestro medioambiente. Curiosidad que he visto transformarse en interés, luego conocimiento, con el tiempo compresión… y voilá! el descubrir de un vínculo, sentir que forman parte de un todo, ¡tan bonito!

sembrando la curiosidad

Tan sólo mostrando a los peques un puñado de diferentes semillas, con sus diferentes formas y su potencial de vida, les incitamos a que se hagan preguntas, se contesten otras, conjeturen, observen y muchas cosas más. Estamos sembrando conciencia, entendimiento y respeto por el entorno que nos rodea. Y la siembra sólo es el principio, luego está su impresionante crecimiento, el de todxs. Pura vida.

sembrando la curiosidad

Es magnífico poder acercar la naturaleza a lxs más pequeños: permitirles preguntarse, responderse, observar, conjeturar, entender los ciclos, probar, averiguar qué pasa, qué ha pasado… Todo a su propio ritmo, como son los ciclos naturales, y para así descubrir una conexión maravillosa, conexión que les acompañará toda su vida.

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