La vuelta al cole, impulso a la imaginación

Taller arte en Mandarina garden

Mamá/papá, dame un papel en blanco, déjame arrugarlo y haré una luna llena para ti…

Dame una hebra de lana, sin preocuparte que deshaga la madeja, y construiré una fortaleza donde protegernos…

Dame un trozo de barro, déjame hundir los dedos en él, y te regalaré una Tierra nueva…

Dame un poco de pintura y, si no te asusta manchar tus manos, crearé un río azul para que nademos en él…

Es bien sabido que la imaginación y la creatividad de los/as niños/as no tiene límites, como también lo es que, si estas potencialidades innatas no se valoran, aprueban y alimentan a tiempo, pueden llegar a bloquearse o incluso desaparecer.

La vuelta al cole viene cargada de libros, de cuadernos en blanco, de lápices, gomas y sacapuntas a estrenar, todo con ese particular olor a nuevo, con colores, texturas y formas nuevas, fuente de inspiración en un principio pero que, poco a poco, se convierten en una rutina pesada, ligada a madrugones, interminables deberes y a los agotadores exámenes que pronto se acumulan. Por ello, sobre todo durante el curso escolar, los niños y las niñas necesitan de ciertas actividades capaces de despejar sus mentes y de compensar el cansancio de los estudios; estímulos que, además, poseen el poder de renovar el interés del primer día y de mantener viva la ilusión que conlleva la novedad.

Taller arte en Mandarina garden

Y pensemos, ¿qué puede captar la atención de un/a niño/a?… Personalmente, creo que la respuesta es fácil: cualquier cosa, por sencilla que ésta sea… Algo desconocido o conocido (introducido de un modo distinto), cualquier material virgen o usado, dentro o fuera de contexto (una caja de cartón vacía, un pajita de beber, un tapón de corcho, etc.) ¡Cualquier cosa!, porque no depende del objeto o materia en sí, sino de la manera en que se presente (pero, de esto hablaremos un poco más adelante). Por lo pronto, basta con ofrecer al niño o a la niña -quien todavía mantiene intacta su capacidad de sorpresa, al ver el mundo con ojos nuevos- una simple hoja de papel, un trozo de barro, una hebra de lana o un poco de pintura, para que él y ella, a partir de dicho material, sean capaces de crear lo más inesperado.

De ahí la importancia de facilitar a los/as más pequeños/as, herramientas y recursos sugerentes, esto es: novedosos, reciclados, sacados de contexto y no demasiado elaborados… Pues, los materiales demasiado “hechos”, como lo son las plantillas y las fotocopias para colorear, pierden su facultad de despertar curiosidad en el/la niño/a, corriendo el riesgo de limitar su imaginación a lo que viene dado, para terminar acogiéndose a imágenes estereotipadas, procedentes de los mass media y de la publicidad.

Pero resulta que, como se apuntaba en líneas anteriores, en muchos casos, sobre todo en niños/as un poco más mayores, el hecho de poner a su disposición unos materiales y utensilios para que los manipulen, no es suficiente. Hace falta un ingrediente más: la sonrisa y la mirada cómplice, juguetona y alentadora del adulto, curiosa, capaz de transmitirle la confianza necesaria en sus propias potencialidades, como a la espera de que a partir de “eso” que se les ofrece, puedan llegar a crear algo original, propio, único, personal (refiriéndonos a “algo” no sólo como un resultado concreto, sino como todo un proceso de construcción).

Cuando papá y mamá no saben o no pueden jugar, difícilmente sus hijos/as lo hagan o, en su defecto, lo harán con dificultad. Todos/as conocemos casos en los que la sociedad actual ha absorbido a papás y a mamás en obligaciones, cargas, prisas, trabajo, tecnología, preocupaciones, situaciones de estrés y de crisis, agotamiento crónico,… y, como consecuencia, hemos visto a niños y a niñas postrados/as ante la televisión, el ordenador, los videojuegos o la tablet, horas y horas, un día tras otro; recibiendo una información dada, dirigida, manipulada, que lejos de conducirlos/as hacia la creatividad, la autonomía, el pensamiento propio y divergente, la capacidad de análisis y de reflexión, la visión crítica, etc., los guía hacia una forma de pensar y de actuar estandarizada, automatizada, clonada, limitada, inflexible,… Y que da como resultado producciones y comportamientos repetitivos y estereotipados también: meras copias de un modelo que no se cuestiona, simplemente se asume, se acata tal cual es, sin plantearse si se está o no de acuerdo con él.

El niño y la niña, necesitan ser acompañados en su juego, siendo la persona adulta quien enseña a jugar: en un principio, jugando con él/ella, para después ir tomando distancia progresivamente, observando el juego desde fuera, y respondiendo con gestos, miradas y palabras a lo que acontece en el juego del niño/a; esto es, como decía Donald W. Winnicott: el niño/a necesita “jugar en presencia de otro”. Una vez que el pequeño/a ha adquirido la confianza suficiente en sí mismo/a y en su propia capacidad de juego y poder de creación (juego=creación) podrá jugar a solas, siendo a partir de este momento cuando su imaginación y su creatividad no tendrán límites.

El juego es un “como sí”, un ensayo para la vida. Experimentamos las situaciones a través del juego, nos adelantamos a ellas, nos preparamos para posibles desenlaces. Echemos la vista atrás y tratemos de recordar cuando éramos niños/as. En el juego tomábamos decisiones, sentíamos, pensábamos, construíamos, disfrutábamos, sabíamos que había unas reglas que cumplir y que cuando nos las saltábamos, habíamos de pagar las consecuencias, sufríamos instantes de rabia y de frustración, teniendo que lidiar con estas desagradables pero necesarias emociones, e incluso, en ocasiones, hasta llegábamos a pasar miedo, actuando en cada ocasión de acuerdo a la situación. Así, el juego nos prepara para la vida.

Expresa Winnicott, en su libro Realidad y juego, que: “En el juego, y sólo en él, pueden el niño o el adulto crear y usar toda la personalidad, y el individuo descubre su persona sólo cuando se muestra creador” Entendido así, podríamos decir que el juego es la antesala de la creación, o dicho de otra manera: jugar es crear.

Taller extraescolares arte en Mandarina garden

Acogiéndonos a esta última idea como conclusión, y a su vez como punto de partida, junto con “la vuelta al cole” retomamos la Masterclass de Arte y Creatividad: “Creando-creciendo”, donde los niños y niñas a partir de 5 años, tendrán la oportunidad de disfrutar y de desarrollar su ingenio e imaginación, descubriendo por sí mismos/as, explorando y experimentando a partir de los materiales, mediante los diferentes procesos y técnicas artísticas a su disposición.

A partir de propuestas y dinámicas divertidas como lo son, por ejemplo, los juegos que hacían los y las artistas dadaístas -quienes, a principios del siglo XX, ya sabían de la importancia del jugar para el total despliegue del potencial creativo-  los niños y las niñas podrán además poner en práctica, activar y desarrollar, entre otros, aspectos como:

la capacidad de análisis percepto-cognitivo, a través de la selección de la realidad, la abstracción y la síntesis.

la autonomía, mediante la necesidad de la toma de decisiones que se da durante el proceso creativo

tomar conciencia de su entorno más próximo y también del más lejano, dado que la creación evoca el mundo del que formamos parte

integrar contradicciones y sentimientos encontrados, ya que en el arte se hace posible el encuentro y la convivencia de los contrarios

mejorar la comunicación dado que el proceso de creación compartido facilita la palabra y el encuentro con otras personas

tolerar la diferencia y la ambigüedad, ya que el arte nos prepara para respetar otras manifestaciones artísticas y nos enseña a valorar otras formas de expresión

la expresión libre de su singularidad, permitiéndole ser sí mismo/a al exponer sus propios pensamientos y sentimientos

expresar sus emociones a través de un canal adecuado y constructivo como es el arte

aproximarse a la cultura conociendo artistas, maestros del pasado, y cómo ellos/as dieron forma -desde su particular visión del mundo- a lo que les rodeaba, dejando constancia de un período determinado de la historia.

 

Marina Martínez Contreras.

Licenciada en Bellas Artes-Máster en Arteterapia y Especialista en Mediación Plástica.

Profesora de la MasterClass de Arte y Creatividad: “Creando-creciendo” en Mandarina Garden Alicante Centro.

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